La tabla de multiplicar tiene 100 casillas, pero solo 55 cuentas distintas: 7 × 8 y 8 × 7 son la misma. Este libro las da en el orden en que cada tabla cuesta menos que la anterior, así que cuando llega a la del 7 —la que todos temen— le queda un solo dato nuevo.
112 hojas en un PDF
El libro, en números
La hoja de repetición lo hace escribir las 100 casillas, y casi la mitad son la misma cuenta dada vuelta. Encima va del 1 al 10, que es el orden en que las tablas no se ayudan entre sí: cuando llega a la del 7 la enfrenta entera, como si no supiera nada.
100 casillas para 55 cuentas. La mitad del esfuerzo es volver a aprender lo mismo.
Del 1 al 10 cada tabla llega sola. En este orden, cada una llega con la mitad ya sabida.
Lo que se memoriza sin entender por qué, se va. Cada tabla aquí tiene su truco.
Y no hay que saber enseñar: al pie de cada hoja hay una caja que dice qué hacer y qué decir, y al final están todas las respuestas.
Una hoja al día. Diez minutos. Nada que preparar.
Van en orden y el orden es el producto: 1, 10, 2, 5, 4, 3, 6, 9, 8 y 7. No se saltea.
Al pie de cada hoja hay una caja PARA EL ADULTO con qué hacer y qué decir. No hace falta que sepas enseñar.
Cada tabla cierra con el control: doce cuentas. Si las responde sin contar con los dedos en dos días distintos, pasa a la siguiente.
Todas distintas y en el mismo orden, alternando mirar, hacer y jugar. Nunca dos difíciles seguidas.

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“A la tercera semana la maestra me escribió para decirme que contestaba sin contar con los dedos. Nunca me había pasado.”
“Lo mejor fue tener una hoja por día. Yo no tenía que pensar qué ejercicio hacerle, ya estaba escrito.”
“La del 7 era la que no le entraba nunca. Cuando vio que ya se sabía nueve de las diez, la hizo en una tarde.”
“Dejamos de pelearnos por la tarea de matemáticas. Son diez minutos.”
“Antes se trababa en la mitad de la hoja y la dejaba. Hoy la termina y pide el juego.”
“Las hojas de respuestas del final son lo que más uso yo. Reviso en un minuto y no tengo que hacer las cuentas.”
Lo abres, imprimes una hoja y la haces con tu hijo. Si no es lo que esperabas, escribes y te devolvemos el dinero. Sin preguntas y sin formularios.
No hace falta que tu hijo estudie más, ni que tú sepas enseñar, ni que empiecen de cero. Hace falta imprimir la hoja del día y que las tablas lleguen en el orden que las hace fáciles.
Quiero el libro